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Adhyam Pranayama

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La atención debe centrarse ahora en la parte más alta de los pulmones y muy específicamente en las clavículas.

En esta respiración intenta levantar las clavículas al mismo tiempo que inspiras e introduces el aire lentamente, pero sin levantar los hombros por ello. Sólo la parte superior de los pulmones recibe un aporte de aire fresco.

Esta respiración es muy superficial y se nota colocando la palma de la mano en la parte superior del pecho, justo debajo de la garganta, para poder sentir el ligero movimiento clavicular al respirar.

Esta manera de respirar, la menos eficiente de las tres descritas, no es entendible de forma aislada, integrada en la respira-ción completa, adquiere todo valor y utilidad cuando va precedida de las otras dos fases de esta respiración.

Su práctica exclusiva es síntoma de personas con ansiedad y tensiones nerviosas, con inspiraciones y espiraciones cortas que no permiten acceder a los pulmones gran cantidad de aire.

Algunas mujeres debido al embarazo mantienen un predominio de este tipo de respiración.

Para tomar consciencia de la respiración clavicular, bastará con realizar dos movimientos:

La respiración en la parte anterior (debajo de las clavículas).

La respiración en la parte posterior (debajo de los hombros y en la base de la nuca).

Sentados de la misma manera que en las fases precedentes.
Práctica para la parte anterior

Coloca las manos con los dedos tocando las clavículas; retrasando ligeramente la barbilla hacia la garganta y, mientras mantienes la cabeza en esta posición, escucha el movimiento de la respira-ción en esta zona.

Práctica para la parte posterior

Dejas las manos apoyadas sobre los muslos, relaja los hombros y mantén la columna vertebral recta, inclinando un poco la cabeza hacia delante.

Escucharemos la respiración en los hombros.

Ampliación de la respiración Adhyam Pranayama
Cuando te hayas familiarizado con la respiración alta, pasa a la fase de ampliación; iniciándola en la parte anterior, es decir, con las manos en las clavículas.

Inspira, contando hasta cuatro, sintiendo cómo se alzan las clavículas.

Espira, contando hasta cuatro, percibiendo cómo bajan.

Repite el ejercicio durante seis respiraciones y, a continuación, haz una pausa dejando que vuelva la respiración espontá-nea.

Tras ello, colócate en la posición para la parte posterior, es decir, con la cabeza un poco gacha:

Inspira, contando hasta cuatro, sintiendo cómo se alzan los hombros;

Espira, contando hasta cuatro, percibiendo cómo bajan.

Repítelo seis veces.