Yoga y Arte

Pranayama

Por el término sánscrito pranayama, se conoce un extenso conjunto de técnicas para gestionar el prana, concepto que expresa la fuerza vital original, la energía de vida.

Prana es una palabra sánscrita formada de dos sílabas, pra y an y es concepto intraducible en toda su profundidad a nuestro idioma.

  • An significa movimiento.
  • Pra es un prefijo que significa constante.

Por lo tanto, prana significa “movimiento constante”.

Se puede definir prana como la energía responsable de la vida, de su manifestación, expansión y evolución de todo aquello que está en movimiento.

  • Ayama significa controlar y expandir o alargar.

De ahí nace el término para denominar el conjunto de técnicas de gestión de la respiración, pranayama: control o expansión del prana, de la energía universal que recorre nuestro cuerpo.

Por medio del pranayama regulamos el prana en nuestro interior, a través de ciertos ejercicios respiratorios. De esta forma podemos influir en su adquisición del exterior y en su distribución dentro del cuerpo. El objetivo es doble:

  • Cargarnos de energía vital que nos mejore la salud física.
  • Activar ciertas energías latentes en nuestro interior que nos puedan conectar con otra dimensión más profunda, con otra forma de “ver” la realidad.

El prana dentro del cuerpo se divide a su vez en cinco categorías distintas (vayus, aires), dependiendo de sus funciones principales:

  • Prana vayu; rige la inhalación, cuya función es la apropiación de energía. Reside en el tórax.
  • Samana vayu; rige el final de la inhalación, es la función de asimilación de la energía; se asocia principalmente con los procesos digestivos. Reside en el vientre.
  • Vyana vayu; rige la retención del aliento, es la función de distribución de la energía; se asocia con la circulación sanguínea y linfática, así como con el sistema nervioso. Se halla en todo el cuerpo.
  • Udana vayu; rige el inicio de la exhalación, es la función de expresión de la energía; se asocia con el habla y reside en la garganta.
  • Apana vayu; rige el final de la exhalación es la función de eliminación de la energía, asociada con la espiración y con todas las funciones excretoras del organismo. Reside en el ano.

El funcionamiento equilibrado de prana y apana condiciona y asegura casi automáticamente el funcionamiento correcto de samana y vyâna. Pero, además, durante el pranayama, se efectúa un esfuerzo especial para invertir la corriente de energía apana, por lo general dirigida hacia abajo, para atraerla hacia arriba y llevarla al encuentro de prana. Se considera que la unión de prana y apana proporciona resultados de particular importancia para la experiencia última del yoga.

Los nadis son los canales por donde fluye el prana en nuestro organismo, impregnando y vitalizando todo el cuerpo. Los conductos nasales normalmente no funcionan simultáneamente. Durante un tiempo (aproximadamente de una hora y media) funciona un nadi y durante otro período equivalente, el otro. Cuando se produce el cambio de uno a otro nadi, hay unos instantes en los que fluyen los dos a la vez, es decir se produce un equilibrio entre dos de los nadis principales, Ida y Pingala, regents de la energía mental y la energía vital. En estos precisos instantes se activa Sushumna, el nadi central considerado como supramental (espiritual).



BANDHAS

En la práctica del pranayama, los bandhas son un factor esencial. Utilizados durante la retención (kumbhaka) producen cierres y estímulos necesarios que permiten la fusión y sutilización de energías (prana y apana, asimilación y evacuación), así como el control y ascenso de las mismas. Este abastecimiento de energía crea en la mente un estado que propicia e induce a la concentración (Dharana) y a la meditación (Dhyana).


APLICACIONES


PURAKA, KUMBHAKA, RECHAKA


BASES DEL PRANAYAMA


TÉCNICAS DE PRANAYAMA