Yoga y Arte

Pratyahara

El término “pratyahara” se compone de dos palabras en sánscrito, prati y ahara.

  • “Ahara” significa “alimento”, o cualquier elemento que ingrese del exterior a nuestro interior.
  • “Prati” es una preposición que significa “en contra” o “fuera”.

“Pratyahara” significa literalmente “control de ahara” o “aumentar el dominio sobre las influencias externas”. Se ha comparado muchas veces con una tortuga que se recluye en su caparazón: el caparazón es la mente y los miembros de la tortuga son los sentidos. Así se entiende que se traduzca habitualmente como “retiro de los sentidos”.  

Si observas tu mente puedes ver que está se sitúa en dos dimensiones o aspectos de forma general.

  • La dimensión exterior, hacia la cual se ve proyectada por medio de los órganos de los sentidos.
  • La dimensión interior o estado de conciencia perfecto, que también ejerce una atracción en ella.

Cuando la mente no ha recibido ningún tipo de gestión, vibra de forma densa, y es en este estado cuando nos podemos ver seducidos por factores externos, sin ser conscientes de nuestra parte interior que es la que nos complementa.

De este modo, nuestra atención se ve atraída hacia los objetos exteriores, con lo que los deseos se intensifican, en una búsqueda constante de algo que no se encuentra fuera, pero que desconocemos, perdiendo de este modo nuestra dimensión interna, que solo en un estado de calma y disponibilidad se abrirá la posibilidad que lo descubramos.

Hasta entonces, y en la mayoría de los casos la frustración aparece por la falta de conexión con nuestro mundo interior.

Cuando al practicar las técnicas de Pratyahara, nos desconectamos de las impresiones que percibimos a través de los órganos de los sentidos, evitando de este modo la recepción de los estímulos externos, es cuando nos conectamos con nuestro yo interno.

Al principio no es de extrañar que nos veamos asediados por un sinfín de impresiones o procesos mentales, procedentes de vivencias, experiencias, que deberemos afrontar y trascender. Por ello las técnicas de interiorización tienen como finalidad la limpieza de todos los procesos mentales, bien sea por la observación sin represión de éstos, lo que debilita dichos procesos, o bien por prácticas que unificando la fuerza mental contrarrestan su intensidad, anulándolos.