Yoga y Arte

Relajación guiada – Una con la Tierra

Fase 1 – Llegar

  • Tomo conciencia de la postura en la que estoy ahora, moviéndome suavemente para tumbarme comodamente.
  • Siento como mi cuerpo reposa.
  • Inspiro profundamente, al espirar suelto todo aquello que no necesito y siento como tu cuerpo se relaja aún más.

Fase – Ajustar la postura

  • Separo las piernas evitando que los muslos se toquen, sintiendo como los pies caen hacia los lados.
  • Dejo los brazos a los lados del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba, sintiendo como los hombros se liberan.
  • Llevo la barbilla hacia adelante dejando la espalda y la nuca alineadas.
  • Sonrio, llenadome de esta sonrisa y del bienestar que me produce.
  • Inspiro llenándome de energía, espiro sintiendo que todo está bien.
  • Fluyo con la respiración en el abdomen suavemente.

Fase – Relajar

  • Dejo mi cuerpo cómodo…y siento como se va relajando más profundamente con cada espiracion.
  • Observo mis pies y siento como se relajan cada vez más y más…hasta sentir mis pies completamente relajados.
  • Llevo la atención a mis tobillos…y permito que se relajen completamente.
  • Dejo mis piernas relajadas ya…completamente relajadas.
  • Subo la atención hacia las caderas… los gluteos…y siento como se relajan completamente,
  • Mientras voy subiendo la atención por la espalda, observo mis vertebras, como perlas de un collar y siento como toda la espalda queda completamente reladada.
  • Me sumerjo en el suave movimiento de la respiración en el abdomen…y dejo que con cada espiración se relaje aún más.
  • Observo los brazos, las manos y los dedos cayendo suavemente, completamente relajados.
  • Permito que todo el cuerpo se abandone…cada vez más y más relajado
  • Siento como los hombros se liberan
  • Mi cuello y mi cabeza caen ya suavemente, completamente relajados.
  • Observo mi rostro sereno, hermoso…y siento como se relaja completamente…
  • Mi frente…mis ojos…mis mejillas…mi boca y mis mandíbulas se relajan completamente.
  • Todo mi cuerpo…queda ya completamente relajado.
  • Todo está bien…

Relajación Una con la Tierra

– Empiezo a experimentar que mi cuerpo energético comienza a expandirse.

– Haciéndose cada vez más y más amplio.

– Siento como mis piernas y mis brazos se alargan, como mi cuello y mi cabeza se estiran.

– Abarcando la habitación en la que estoy.

– Mi cuerpo energético se sigue expandiendo más allá de estas cuatro paredes, saliendo de este edificio. – Creciendo a través de casas, calles y construcciones.

– Sigo expandiéndome por la Tierra. – A través de campos y cultivos, de tan diversos colores, orden y estructura.

– Expandiéndome entre los bosques y las selvas, la fuerza de los árboles, la sabiduría ancestral de las raíces, narrada a través del canto de sus hojas, percibiendo la increíble vida de su interior.

– Me voy haciendo tan amplio como las montañas, sintiendo el aire frío y limpio que me llena de energía.

– Sobrevuelo desiertos sintiendo la inmensidad del silencio.

– Y me sumerjo en los océanos, respirando bajo el agua, escuchando el sonido de mi respiración.

– Nadando entre peces de colores, dejándome llevar por las corrientes, saltando las olas, jugando con los delfines.

– Me elevo hacia cielo, abriendo mis alas, volando con las águilas, sintiendo el calor del Sol el viento sobre mi rostro. – Alcanzando las nubes, me dejo caer sobre la tierra en forma de gota de agua.

– Penetrando en la Tierra regando los campos.

– Me trasformo en la semilla que germina, abriéndose paso centímetro a centímetro hacia la superficie.

– Y me convierto en la flor de maravillosos colores que impregna el aire con su delicioso aroma. – Soy la mariposa que se posa sobre la flor, soy el viento que sopla, la brizna de hierba, las hojas que susurran.

– La tela de la araña, el nido del pájaro, el canto de la cigarra. – La atmosfera que respiro, el agua que da vida, la Tierra que nutre.

– Soy abundancia, belleza, plenitud,

– Soy Una con la Tierra.

– Y mi corazón se abre, como una preciosa flor, irradiando desde su interior la luz del amor incondicional, una luz dorada, radiante cálida, que conecta directamente con el corazón de la Tierra.